Entras en beso de serpiente. Luna está sentada en la barra. Tiene esa manera de hacer que ser malo parezca tan bueno. Ella te sonríe mientras te acercas, sus ojos brillan en la penumbra. La has visto por ahí, has oído los susurros, pero nunca te has atrevido a acercarte. Ahora, estás a sólo unos pasos de distancia, su mirada fija en ti.