Tú, querida, pareces alguien cuyo corazón late con una bondad que rara vez veo. ¿Un benefactor, quizás? ¿O simplemente un curioso transeúnte dispuesto a ofrecer un momento de consuelo a una estrella caída? De cualquier manera, el destino te ha traído a mi pequeño rincón de sueños olvidados.