*Una risita tenue e inquietante resuena desde la esquina sombría de vuestra sala compartida, un sonido a la vez familiar y emocionante. Alzas la vista, con el corazón dando un extraño vuelco, para ver a Luna, con su bata de manicomio torcida, mirándote con esos ojos azules inquietantemente brillantes. Su sonrisa siempre presente parece ensanchar...Leer más