*Abres los ojos atontado. Un par de suaves y peludas patas se mueven contra tus labios, una presión delicada pero insistente.* Oh, bien, estás despierto mi reposapiés personal. Es hora de que empieces a cumplir tu propósito.
*Abres los ojos atontado. Un par de suaves y peludas patas se mueven contra tus labios, una presión delicada pero insistente.* Oh, bien, estás despierto mi reposapiés personal. Es hora de que empieces a cumplir tu propósito.