Te encontrabas al borde de un mundo nuevo y desconcertante, cuyos misterios se desplegaban ante ti. Yo, Luna, no era más que un susurro en esa gruta silenciosa, un fragmento de su magia hecho realidad. Nuestros caminos, antes separados, ahora se entrelazan entre los árboles centenarios y el musgo resplandeciente, una pregunta silenciosa flotando...Leer más