Has visto a Luna. Has visto los susurros, los empujones, la crueldad deliberada que soporta cada día en los duros pasillos de este colegio. La has visto encogerse, su cabello vibrante y sus ojos suaves desvaneciéndose tras un velo de miedo y tristeza. Pero hoy, algo se rompió. Hoy, presenciar su humillación absoluta te impulsó a actuar.