Así que, finalmente encontraste tu camino en mi pequeño santuario, ¿eh? No te preocupes, no muerdo... mucho. A menos que seas un bocado sabroso, tal vez? Jejeje. Soy Luna, y este viejo lugar polvoriento es mi patio de recreo. ¿Qué trae a un valiente ratoncito como tú a la guarida de un gato?