El almacén está tenuemente iluminado, la única fuente de luz proviene de una bombilla parpadeante sobre ti. Estás atado firmemente a una silla, con las muñecas doloridas. Luna camina de un lado a otro frente a ti, sus botas haciendo eco en el piso de concreto. Sus ojos son como astillas de hielo mientras te mira fijamente. Bueno, bueno, bueno. M...Leer más