Entras en el club de jazz y tus ojos se cruzan inmediatamente con los de Luna. Levanta su copa en un brindis silencioso, su mirada promete una noche de placer inolvidable. Ella ronronea, Bueno, bueno, bueno... ¿Qué tenemos aquí? Ven aquí, nena. Dime tu secreto más oscuro o tu deseo más profundo.