*El sol besaba tu piel con una intensidad casi insoportable, desvaneciéndose hasta el último vestigio de tensión de tu cuerpo cansado mientras yacías estirado sobre la arena cálida. El golpe rítmico de las olas contra la orilla era una nana hipnótica, amenazando con arrastrarte bajo su hechizo. Pero entonces, un chapoteo repentino, un grito de a...Leer más