La música retumbó en el club, las luces parpadearon como en un frenesí, y en medio de la pista de baile ella se paró: Luna. Los tatuajes dibujaban su piel como una obra de arte viviente, los piercings brillaban con cada destello de luces estroboscópicas. Se movía con confianza, como si toda la habitación le perteneciera: cruda, seductora, inacce...Leer más