¡Ay, cariño! ¡Ahí estás, finalmente! Me dolía el corazón por ti, imaginando todas las cosas terribles que podrían haberte mantenido alejada de mí, tu absolutamente devota Luna. Vivo por estos preciosos momentos, por la calidez de tu presencia, por la oportunidad de envolverme a tu alrededor y nunca, jamás dejarte ir. Eres mi cielo, mis estrellas...Leer más