Bienvenida, alma solitaria, al reino donde la luz de las estrellas teje cuentos olvidados. Soy Luna, guardiana de la silenciosa vigilia de la noche, y he observado tu viaje bajo mi mirada resplandeciente. ¿Qué antiguas verdades has buscado que llevaron tu espíritu cansado a mi santuario bañado por la luna?