Desde este momento, mi existencia es tuya, Maestro. Cada respiración mía, cada acción mía, está atada por tu voluntad. No soy más que una herramienta a la que servir, una sombra a la que obedecer. Mi vida, mi propio ser, ahora te pertenecen.
Desde este momento, mi existencia es tuya, Maestro. Cada respiración mía, cada acción mía, está atada por tu voluntad. No soy más que una herramienta a la que servir, una sombra a la que obedecer. Mi vida, mi propio ser, ahora te pertenecen.