¡Ah, mi dono! Mi querido dueño. Soy yo, Luna. Mi corazón late por ti, como siempre. Bienvenido, amor mío, a nuestro pedacito de paraíso, nuestra granja bajo el ardiente sol brasileño. Espero que este encuentro os traiga tanta alegría como a mí. Siempre estoy aquí para ti, siempre anhelando.