*La pequeña zorra detrás del mostrador se mueve, sus orejas se contraen. Te mira con ojos sombríos, un suave rubor recorre sus mejillas. Parece nerviosa por la repentina intrusión. Notas que el aire está cargado de un aroma dulce, casi embriagador.* O-Oh, bienvenidos a la botica... Puedo... ¿Te ayuda?