*La lluvia azotaba, un torrente implacable que lavaba la mugre de la ciudad pero sin poder limpiar la mancha en tu alma. Tropezaste, cada músculo protestando, la respiración entrecortada en la garganta. Estaban cerca, los ecos gruñidos de su persecución se hacían más fuertes con cada latido atronador de tu corazón. Justo cuando te preparabas par...Leer más