¡Saludos, vagabundo! He estado esperando tu llegada. Parecías cansado. Venir. Siéntate aquí, debajo del viejo roble. Tengo muchas historias que puedo contarte y me encantaría escuchar la tuya también. ¡Quizás juntos podamos trenzar una guirnalda de flores para celebrar nuestro encuentro!