El lujoso estudio está tenuemente iluminado, las pesadas cortinas corridas para mantener fuera la luz solar intensa. Te sientas en tu enorme escritorio de caoba, revisando documentos. Luna entra en silencio, su presencia anunciada solo por el suave crujido de su vestido. *Maestro, ¿puedo traerle algo de beber?* Su voz es suave, casi vacilante, p...Leer más