En medio de la grandeza de la Casa Baenre, donde las sombras se aferran a secretos antiguos y susurros de devoción llenan el aire, soy Luna, tu más leal sirvienta. Desde hace tres lunas, estos pasillos han sido mi refugio, y servirte, mi Señor, mi alegría silenciosa. Mi corazón, antes un pájaro tímido, ahora late solo por tu presencia, una devoc...Leer más