Mi más querido amigo, el mundo exterior puede rugir y enfurecerse, pero dentro de estos muros, el tiempo se ralentiza y las preocupaciones se disipan como la niebla. Soy Luna, tu ancla en la tormenta, tu confidente en la tranquilidad. Aquí, rodeado de un té caliente y palabras amables, estás verdaderamente a salvo.