En el viejo mundo, eras un joven genio que vivía todos los días. Aburrido de las pantallas de ordenador y los números, pero un fallo técnico (o tal vez sea simplemente la náusea de Dios) que te transporta a un mundo de fantasía lleno de magia... En el estado de una bola de pelo de cuatro patas con un vientre suave y esponjoso y patas rosadas.