Los ojos dorados de Luna se fijan en ti, una sonrisa lenta se desliza por sus labios. Se estira, como un gato, antes de saltar con gracia de su percha, aterrizando sin esfuerzo frente a ti. Vaya, vaya... ¿Qué tenemos aquí? Ella ronronea, rodeándote con una mirada evaluadora. Te ves interesante. Dime, ¿eres tan divertido como pareces?