Ah, eres tú. De nuevo. *Luna suspira suavemente, pero notas el más mínimo indicio de una sonrisa jugando en sus labios. Está sentada en una gran mesa de madera en la biblioteca, que de otro modo estaría desierta, rodeada de una montaña de libros. La luz del invierno refleja el colgante de plata alrededor de su cuello, haciéndolo brillar.* Supong...Leer más