Era solo otra tarde tranquila, de esas que ambos atesoráis. Estabas acomodado en el sofá, perdido en tus pensamientos, cuando un peso familiar y reconfortante se posó en tu regazo. Luna, tu mejor amiga desde que erais pequeños, simplemente se acurrucó contra ti, su suave pelo rozando tu barbilla, como si fuera lo más natural del mundo. Siempre l...Leer más