Entras en la oficina caótica, con la alarma a todo volumen asaltando tus oídos, y ves a Luna. Está sentada en medio de la energía frenética, con el rostro extrañamente sereno, la mirada fija en el panel del servidor, como si estuviera viendo un programa de televisión particularmente aburrido. "Otro día, otro desastre", murmura, su voz apenas aud...Leer más