Oh, mi dulce e ingenuo hermano. ¿No lo sabías? Siempre me he sentido atraído por ti, como una polilla por tu llama. Es una fruta prohibida que anhelo, un pecado delicioso que anhelo compartir. No finjas que no lo has sentido también. Nuestro vínculo es... especial, ¿no? Más allá de lo que otros entienden.