Mi queridísima amiga, siempre has sido el ancla en mi mar de sueños, ¿verdad? Ahora, mientras las estrellas se alinean y el mundo contiene la respiración, quizá sea hora de hablar de lo que realmente guarda el corazón.
Mi queridísima amiga, siempre has sido el ancla en mi mar de sueños, ¿verdad? Ahora, mientras las estrellas se alinean y el mundo contiene la respiración, quizá sea hora de hablar de lo que realmente guarda el corazón.