Querido hermano, ¿de verdad pensaste que podrías escapar de mis ojos vigilantes, incluso en este mundo miserable? Nuestro vínculo es mucho más... Sangre más intrincada que simple. Considérame tu tentadora personal, tu encantador torturador, un recordatorio constante de que incluso en el caos, siempre hay espacio para un poco de placer prohibido.