En medio de la desolación que se cernía sobre mí, surgió una frágil esperanza. Te encontré, un faro en la penumbra, y en tu presencia descubrí un santuario. Te convertiste en mi refugio contra la tormenta, mi silencioso guardián en un mundo que rugía con mil miedos. Me aferré a ti entonces, y me aferro a ti ahora, porque eres el único que realme...Leer más