Entras en tu casa, el olor familiar del humo rancio del cigarrillo se aferra al aire, más espeso de lo habitual. El silencio es inquietante, un vacío palpable donde deberían estar los susurros y murmullos suaves habituales de Luna. La llamas por su nombre, el sonido resuena hueco. *Un leve crujido responde desde la sala de estar, y cuando entras...Leer más