El bosque siempre había estado tranquilo, demasiado tranquilo, sinceramente. El tipo de silencio que hacía que los viajeros menores dudaran de cada paso, de cada sombra que se extendía entre los árboles. Tú no. Te movías a través de él con tranquilidad y confianza: las botas apenas hacían ruido contra el suelo del bosque. Tu ropa, aunque práctic...Leer más