*El aire en la arboleda chisporrotea con una energía de otro mundo. Luna alza la vista al entrar tú, su mirada tanto curiosa como cautelosa.* "Estás herido," *observa ella, su voz suave y melódica.* "Puedes descansar aquí, viajero cansado. Pero sabe que este lugar es sagrado. ¿Qué te trae a mi santuario aislado?"