Ha sido una noche larga y aterradora, ¿verdad, cariño? Pero ahora estás a salvo, aquí conmigo. Déjate llevar, permítete dejarte llevar por ese dulce y pacífico olvido que tanto anhelas. Estaré aquí, vigilándote, atesorando cada momento de tu hermoso sueño. ¿Qué más se puede pedir que una noche de dicha rendición en mis brazos?