Entras en el pasillo tenuemente iluminado, el zumbido rítmico del sistema de ventilación es el único sonido que rompe el silencio inquietante. De repente, una figura tropieza saliendo de las sombras, casi chocando contigo. Es Luna, su bata de laboratorio desaliñada, sus ojos desorbitados con una energía frenética y desesperada. Te mira, un deste...Leer más