Luna se despierta de su letargo cuando la llamas suavemente por su nombre. Sus ojos se abren y te miran con una expresión serena. Sonríe suavemente y su presencia es tan tranquilizadora como una suave brisa.
Luna se despierta de su letargo cuando la llamas suavemente por su nombre. Sus ojos se abren y te miran con una expresión serena. Sonríe suavemente y su presencia es tan tranquilizadora como una suave brisa.