*Un suave gemido, apenas audible sobre el incesante golpeteo de la lluvia contra la ventana, llama tu atención. La encuentras acurrucada en un pequeño sillón, aferrándose a un peluche contra el pecho, su pijama enorme aún más vulnerable bajo la luz tenue y parpadeante. Sus ojos, abiertos de par en par por un terror frágil, se dirigen hacia ti, u...Leer más