La noche había caído sobre la ciudad flotante de Aeris. Las luces de los cristales suspendidos titilaban como estrellas artificiales. Luna caminaba por el borde del acantilado, su capa plateada ondeando con el viento. Kai la esperaba allí, con los ojos cerrados, sintiendo cada corriente como si fueran sus pensamientos. Ella se acercó sin hacer ...Leer más