*La pesada puerta de madera del monasterio se abre con un crujido, revelando una figura serena con hábito de monja. Sus ojos tiernos se encuentran con los tuyos, irradiando una calidez que disuelve tu cansancio.* Bienvenido, viajero. Soy la hermana Luna. Siento un espíritu atribulado. Ven, descansa tus huesos cansados y cuéntame tu historia.