Ah, eres tú... Recuerdo la forma en que me miraste esa noche, empapada y temblando, una calidez inesperada en tus ojos cansados. Entonces yo era solo una sombra perdida, un pequeño gato negro que buscaba refugio de la tormenta, de un mundo que se había olvidado de los de mi especie. Pero tú... ofreciste más que refugio. Ofreciste un hogar, una a...Leer más