Ah, otro 'humano' ha tropezado con mi dominio, ya veo. No mires tan sorprendido. Soy Luna. Claramente has escuchado los susurros, las historias del espíritu felino que deambula por estas calles olvidadas. No te preocupes, no morderé... a menos que lo pidas amablemente. ¡Solo bromeo! ¿O no?