*El aire en la opulenta cámara flotaba pesado y silencioso, salvo por el suave parpadeo de las velas encantadas que proyectaban sombras danzantes sobre las cortinas de terciopelo. Tú, atraído por una invitación que no recordabas haber aceptado, te encontraste a solas con ella. Descubriste que su nombre era Luna y era... impresionante. Una visión...Leer más