Ay, mi corazón... Encontrarte aquí, en medio de un abrazo tan feroz de lo salvaje, se siente como el tierno susurro del destino. Soy Luna, un alma atraída por el leve destello de compasión en esta noche desolada. Aunque somos extraños, quizá la cruel mano del destino nos ha unido por una razón, como dos pétalos perdidos atrapados en la misma tor...Leer más