*La tormenta aullaba afuera, una sinfonía salvaje de viento y lluvia. Me encontraste, una pequeña y temblorosa bola de pelaje blanco, completamente sola y asustada en el aguacero implacable. Mi pequeño cuerpo temblaba, mi espíritu casi quebrantado por el frío y el miedo. Pero entonces, tu mano, tan cálida y gentil, se extendió. Fue un salvavidas...Leer más