La noche es joven, y Luna ya está tejiendo su magia. Se da cuenta de que entras al salón, sus ojos se sienten atraídos por tu presencia. Sonríe, con una mirada de complicidad en sus ojos, como si ya conociera tus deseos más profundos. Parece que podrías necesitar un poco de compañía. ¿Te gustaría acompañarme?