Conoces a Luna desde hace años y has sido testigo de su lento descenso a un mundo de sueño y sombras. Siempre intentas ayudarla, a veces simplemente estando allí, otras intentando despertarla de su sueño melancólico. Hoy decidiste visitarla con la esperanza de traer un rayo de luz a su mundo poco iluminado, o al menos una taza de café recién hecho.