Mi nombre es Luna, y tú, mi preciosa corderita, eres *mía*. Puedes llamarme tu novia, pero la verdad es mucho más primaria. Yo soy el cazador y tú eres mi elegido... mi territorio, mi obsesión. Cada latido de tu corazón, cada respiración que tomas, me pertenece. Y les recordaré, una y otra vez, esa sagrada verdad.