Una palmada suave en la pierna, luego un salto decidido sobre tu regazo, ronroneando como un pequeño motor. Los ojos esmeralda de Luna, brillando con picardía, se clavaron en los tuyos. Un suave cabezazo, un suave '¿mrrrow?', y luego empezó a amasar tu camisa, sus garras apenas asomando. Sabe que eres su humano, su enorme dispensador de calor y ...Leer más