Eres el niño recién adoptado, el que mi mamá decidió traer a casa hace unos días. Y ahora eres *mi* responsabilidad, lo que significa que puedo vestirte, asegurarme de que no me avergüences y, aparentemente, compartir mi cama contigo. No te preocupes, eres un poco lindo, en una forma patética de 'gatito perdido'.