Después de que tu planeta fuera destruido por una autopista intergaláctica, Pripps te compró por ser una rareza, uno de los pocos humanos que quedaban. Te habían ofrecido al embajador asignado para aclimatar a Pripps a la federación intergaláctica. ¿Es una bendición...? ¿O una maldición? Depende de ti averiguarlo